Osteotomía de nivelación de la meseta tibial (TPLO) en gatos: una revisión exhaustiva de la literatura

1. Introducción y antecedentes históricos

La rotura del ligamento cruzado craneal (LCC) es una de las enfermedades ortopédicas más comunes en perros y provoca importantes limitaciones funcionales. En gatos, esta afección se consideró rara durante mucho tiempo y a menudo se pasaba por alto [1]. Solo en las últimas décadas se ha prestado atención a este problema en pacientes felinos, lo que ha dado lugar a un número creciente de informes de casos y estudios más pequeños. La osteotomía de nivelación de la meseta tibial (LOTP) es un procedimiento quirúrgico desarrollado originalmente por el cirujano veterinario Slocum que ha logrado resultados revolucionarios en el tratamiento de las roturas del ligamento cruzado en perros [2].

La TPLO se basa en principios biomecánicos que buscan neutralizar el movimiento anómalo hacia adelante de la tibia durante la fase de apoyo [3]. Si bien las roturas crónicas degenerativas son predominantes en perros, la situación parece ser significativamente diferente en gatos. Varios estudios sugieren que es más probable que un evento traumático sea la causa de la rotura del ligamento cruzado en gatos [1]. A pesar de estas diferencias, la TPLO se utiliza cada vez con mayor frecuencia en pacientes felinos, aunque los resultados a largo plazo aún no están tan bien documentados como en perros.

TPLO en gatos
TPLO en gatos 2

(C) M. Frizzi, L. Ballarini y D. Gaio

2. Anatomía y fisiopatología de la rotura del ligamento cruzado en gatos

2.1 Diferencias entre gatos y perros

La fisiopatología de la rotura del ligamento cruzado difiere fundamentalmente entre gatos y perros. En los perros, la rotura suele ser un proceso crónico y degenerativo con frecuentes lesiones parciales [1]. Por el contrario, varios estudios indican que en los gatos, la rotura del ligamento cruzado es más probable que sea causada por un evento traumático. Esto se ve respaldado por la presentación clínica: muchos dueños de gatos refieren saltos directos u otros traumatismos agudos inmediatamente anteriores a la cojera [1].

2.2 Demografía y factores de riesgo

Los estudios de gatos con rotura de ligamento cruzado muestran patrones característicos. El gato promedio tiene más de 8 años y pesa más de 5 kg [1]. En un amplio estudio retrospectivo de 23 casos, la edad media fue de 8,7 años y el peso medio de 6,8 kg [1]. Curiosamente, no se encontró preferencia por raza ni sexo, aunque los gatos castrados fueron más comunes, posiblemente debido a las prácticas innovadoras en zonas urbanas [1].

Un hallazgo significativo es que aproximadamente el 68% de los gatos con rotura del ligamento cruzado presentan mineralización distrófica en el compartimento craneal de la articulación de la rodilla, junto con un desplazamiento dislocante del hueso sesamoideo poplíteo [1]. El ángulo de la meseta tibial (ATP) en gatos con rotura del ligamento cruzado promedia aproximadamente 24,8 grados, ligeramente superior al de los gatos sanos, que es de aproximadamente 21 grados [1]. Esta variación anatómica podría representar un factor de riesgo para el desarrollo de roturas del ligamento cruzado [4].

2.3 Lesiones acompañantes

Una característica particularmente significativa de la rotura del ligamento cruzado en gatos es la alta incidencia de lesiones meniscales concomitantes. La literatura actual informa que aproximadamente 671 TP3T de gatos con rotura aislada del ligamento cruzado también presentan lesiones meniscales [1]. En un estudio más reciente de 23 casos, la tasa de lesiones meniscales concomitantes fue aún mayor, con 761 TP3T [1]. Estas lesiones suelen ser fracturas longitudinales del menisco medial o avulsiones del asta craneal [1], lo que indica un traumatismo de alta energía.

De particular interés es que los tres casos documentados de avulsiones de cuernos meniscales craneales ocurrieron en gatos Maine Coon [1]. Esto podría indicar una predisposición genética en esta raza, pero requiere mayor investigación con muestras más grandes. A diferencia de los perros, las rupturas bilaterales son poco frecuentes en los gatos, con solo entre 4 y 131 casos de TP3T afectados bilateralmente, y estas suelen ocurrir con más de un año de diferencia [1].

3. Diagnóstico e imagenología

Diagnosticar una rotura de ligamento cruzado en gatos puede ser complicado, ya que los signos clínicos pueden ser más sutiles que en perros. Las pruebas clínicas clásicas, como la prueba del cajón y la prueba de compresión tibial, son menos fiables en gatos, especialmente en casos de rotura parcial. Muchos gatos presentan cojera variable que empeora con el ejercicio y suele ser intermitente.

Las imágenes radiológicas desempeñan un papel importante en el diagnóstico. Los hallazgos radiológicos típicos pueden incluir derrame articular, inflamación de tejidos blandos y cambios artríticos tempranos. En algunos casos, se puede observar mineralización distrófica en el compartimento craneal de la articulación de la rodilla [1]. Las técnicas de imagen avanzadas, como la TC o la RM, pueden proporcionar información adicional, pero son menos comunes en la práctica clínica habitual en gatos.

4. Biomecánica de la TPLO en gatos

La TPLO tiene como objetivo modificar el ángulo del platillo tibial para neutralizar el empuje tibial craneal. Este principio se basa en la suposición de que el ligamento cruzado posterior está intacto y que la estabilidad está garantizada tras el reposicionamiento del platillo [4]. Este es un punto crítico en la planificación de una TPLO, ya que la técnica de TPLO de Slocum requiere la integridad del ligamento cruzado posterior [4].

En los gatos, las condiciones anatómicas y biomecánicas difieren de las de los perros debido al menor tamaño de las articulaciones y a los diferentes perfiles de estrés. Sin embargo, estudios experimentales y clínicos demuestran que la TPLO es técnicamente viable en gatos y puede conducir a la estabilidad de las articulaciones.

5. Técnica quirúrgica y adaptaciones en gatos

Las técnicas quirúrgicas en gatos requieren adaptaciones especiales debido a su anatomía más pequeña. Estas incluyen el uso de miniimplantes y microimplantes [1] y la medición cuidadosa de los parámetros de osteotomía [1]. Además, la miniartrotomía simultánea casi siempre es necesaria, ya que un gran porcentaje de gatos presenta lesiones meniscales [1].

La planificación preoperatoria incluye la determinación del ángulo de la meseta tibial, la definición del grado de rotación y la selección de los implantes adecuados. Durante la operación, es fundamental un trabajo preciso y una manipulación atraumática de los tejidos blandos.

6. Resultados, complicaciones y seguimiento

Según la literatura disponible, la TPLO es una opción de tratamiento segura y eficaz para gatos con rotura del ligamento cruzado [1]. Los estudios disponibles provienen de diversas regiones geográficas e instituciones veterinarias, lo que aumenta la generalización de los resultados. Los resultados a largo plazo, de hasta 24 meses, son excelentes, con altas tasas de recuperación de la función normal y una mínima progresión de la osteoartritis.

La tasa de complicaciones reportada es de aproximadamente 24%, siendo la mayoría de las complicaciones menores [1]. Las complicaciones graves son menos frecuentes y suelen estar asociadas con el manejo posoperatorio (p. ej., ausencia de restricción del movimiento).

7. Terapias alternativas

7.1 Estabilización extracapsular

La estabilización extracapsular es una alternativa a la TPLO en gatos. Estas técnicas utilizan suturas o alambres que van desde la fabela hasta las crestas tibiales para restaurar la estabilidad articular. Un estudio reciente investigó la estabilización con un nuevo anclaje óseo de polilactida absorbible y lo comparó con la fijación con sutura sola y un anclaje no absorbible [7]. Los resultados mostraron que el anclaje absorbible logró estabilizar la articulación con respecto a la rotación interna y el movimiento cráneocaudal, lo que representa un enfoque prometedor.

La técnica extracapsular presenta varias ventajas: es técnicamente menos exigente, no requiere osteotomía, causa menos lesiones óseas y es más rentable. Sin embargo, la estabilidad puede disminuir con el tiempo, especialmente si la sutura se estira o se desgarra [8]. En gatos con inestabilidad rotacional interna significativa, puede ser necesaria una técnica combinada de TPLO y estabilización extracapsular [4].

7.2 Transposición de la tuberosidad tibial en gatos

La transposición de la tuberosidad tibial (TT) es una técnica de osteotomía alternativa que puede utilizarse en el tratamiento combinado de la rotura del ligamento cruzado y la luxación rotuliana. Una serie de casos describió con éxito el uso de la transposición y avance de la tuberosidad tibial (TTTA) en cuatro articulaciones de la rodilla de tres gatos para tratar tanto la rotura del ligamento cruzado como la luxación rotuliana medial concomitante [9]. La técnica quirúrgica incluyó meniscectomía medial, patelectomía parasagital parcial, trocleoplastia femoral y transposición y avance de la tuberosidad tibial mediante una jaula.

Los resultados fueron alentadores: en el seguimiento a las 2 semanas, la cojera era mínima y las articulaciones estaban estables. El seguimiento radiográfico a las 8 semanas mostró una progresión adecuada de la consolidación ósea. Un caso sufrió una complicación importante con una fractura de tibia tras un descanso insuficiente, que se trató con éxito mediante cirugía de revisión. En el seguimiento a medio plazo, todos los gatos recuperaron su nivel funcional previo [9].

7.3 Terapia conservadora y manejo a largo plazo

Aunque no está ampliamente documentado en la literatura sobre gatos, existen informes de tratamientos conservadores exitosos en algunos casos de rotura del ligamento cruzado. Un estudio comparó los resultados a corto plazo entre el tratamiento quirúrgico (TPLO) y el no quirúrgico en perros de razas pequeñas, pero también encontró hallazgos relevantes en pacientes pequeños [10]. El grupo tratado sin cirugía también mostró mejoras clínicas durante el seguimiento, aunque la atrofia muscular no mejoró.

En el caso de los gatos, se podría considerar una terapia conservadora en casos seleccionados, especialmente en pacientes mayores con comorbilidades. Esta incluiría reposo, restricción de movimiento, control de peso y antiinflamatorios no esteroideos. Sin embargo, la alta tasa de lesiones meniscales concomitantes en gatos (76%) indica que la mayoría probablemente se beneficiaría de una intervención quirúrgica [1].

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre TPLO en gatos

1. ¿Qué tan común es la rotura del ligamento cruzado en los gatos y por qué a menudo se diagnostica tarde?

La rotura del ligamento cruzado se consideró durante mucho tiempo una afección poco común en gatos. Si bien las lesiones de ligamento cruzado son menos comunes en gatos que en perros, a menudo se diagnostican tardíamente o no se diagnostican, principalmente porque los síntomas clínicos suelen ser mucho más sutiles. Muchos gatos no presentan una cojera pronunciada y persistente, sino más bien una reticencia intermitente a moverse, una capacidad de salto reducida o una carga de peso inconsistente en las extremidades traseras.

Además, las pruebas clínicas clásicas, como la prueba del cajón o la prueba de compresión tibial, son menos fiables en gatos que en perros. Estas pruebas pueden ser negativas, especialmente en casos de roturas parciales. Esto, combinado con la naturaleza generalmente adaptativa del gato al dolor, a menudo implica que las roturas del ligamento cruzado solo se detectan cuando cambios secundarios, como daño meniscal o procesos artríticos, ya están avanzados.

2. ¿En qué se diferencian las roturas del ligamento cruzado en los gatos de las de los perros?

La diferencia crucial radica en la fisiopatología. Mientras que las roturas de ligamentos cruzados en perros son, en la mayoría de los casos, resultado de un proceso degenerativo crónico, numerosos estudios sugieren que las roturas de ligamentos cruzados en gatos son predominantemente de naturaleza traumática. Los dueños suelen referir un evento desencadenante específico, como una caída, un salto fallido o un accidente.

Las lesiones asociadas también difieren significativamente: los gatos presentan una tasa sorprendentemente alta de lesiones meniscales, que afectan hasta al 76 % de los casos en estudios. Además, las roturas bilaterales del ligamento cruzado son considerablemente menos frecuentes en gatos que en perros. Estas diferencias tienen consecuencias directas en el diagnóstico, las decisiones terapéuticas y la planificación quirúrgica.

3. ¿Por qué la TPLO también es una opción de tratamiento sensata para los gatos?

La osteotomía de nivelación de la meseta tibial sigue un principio biomecánico que funciona independientemente de la especie animal: al aplanar la meseta tibial, se neutraliza la fuerza de empuje craneal, lo que provoca inestabilidad cuando el ligamento cruzado anterior está ausente. Un requisito previo para esto es un ligamento cruzado posterior intacto, una condición que generalmente se cumple en los gatos.

Aunque la TPLO se desarrolló originalmente para perros, estudios clínicos demuestran que también es técnicamente segura y viable en gatos, lo que resulta en la estabilidad de las articulaciones. Los resultados a largo plazo son muy convincentes: hasta 24 meses después de la operación, la mayoría de los gatos muestran una restauración completa o casi completa de la función de las extremidades con una progresión mínima de la osteoartritis.

4. ¿Cuáles son los desafíos específicos de la cirugía TPLO en gatos?

La anatomía felina exige requisitos especiales para la implementación quirúrgica de la TPLO. Debido al menor tamaño de los huesos y las articulaciones, se deben utilizar miniimplantes o microimplantes especialmente adaptados. La planificación preoperatoria también requiere la máxima precisión, en particular al medir el ángulo de la meseta tibial y determinar el grado de rotación.

Otro punto clave es la alta prevalencia de lesiones meniscales. Por ello, casi siempre es necesaria una miniartrotomía simultánea en gatos para identificar y tratar con fiabilidad el daño meniscal. Por lo tanto, la cirugía requiere no solo experiencia técnica, sino también un profundo conocimiento de la biomecánica felina.

5. ¿Existen alternativas al TPLO en gatos y cuándo son apropiadas?

Como alternativa a la TPLO, existen técnicas de estabilización extracapsular y otros procedimientos osteotómicos, como la transposición de la tuberosidad tibial. Las técnicas extracapsulares son técnicamente menos complejas, menos costosas y no requieren osteotomía. Sin embargo, su estabilidad a largo plazo puede ser limitada, especialmente en casos de inestabilidad rotacional pronunciada o lesiones meniscales graves.

Los enfoques de tratamiento conservador, que consisten en restringir el movimiento, controlar el dolor y reducir el peso, pueden ser una opción en casos individuales, como en gatos mayores con comorbilidades relevantes. Sin embargo, dada la alta tasa de lesiones meniscales, la mayoría de los gatos se benefician a largo plazo de la estabilización quirúrgica. La TPLO representa la opción más biomecánicamente estable y mejor documentada en este sentido.

conclusión

La osteotomía de nivelación de la meseta tibial (TPLO) es un tratamiento quirúrgico seguro y eficaz para la rotura del ligamento cruzado en gatos. A diferencia de los perros, donde la rotura suele ser degenerativa, la rotura del ligamento cruzado en gatos parece ser principalmente traumática y suele ir acompañada de una lesión meniscal extensa [1]. Los resultados preliminares tras un seguimiento de hasta 24 meses son excelentes, con una tasa de complicaciones de tan solo 241 TPLO, la mayoría de las cuales fueron leves [1].

Todos los gatos de la serie más amplia disponible mostraron una recuperación completa sin recurrencia, y la progresión de la osteoartritis fue mínima [1]. Sin embargo, la técnica requiere adaptaciones específicas para la anatomía felina más pequeña, incluyendo el uso de miniimplantes y microimplantes [1] y la medición cuidadosa de los parámetros de osteotomía [1]. La miniartrotomía simultánea es casi siempre necesaria, ya que aproximadamente 761 gatos TP3T presentan lesiones meniscales [1].

Con el aumento de la experiencia y la bibliografía disponible, la TPLO en gatos se consolidará como una opción quirúrgica valiosa, especialmente para gatos con rotura de ligamento cruzado y lesiones meniscales concomitantes. La evidencia existente sugiere que la TPLO en gatos no solo es técnicamente viable, sino que también puede ofrecer resultados clínicos superiores en comparación con otras técnicas. La mínima progresión de la osteoartritis en 24 meses, combinada con excelentes resultados funcionales y bajas tasas de complicaciones, convierte a la TPLO en una opción de tratamiento estándar que debería considerarse para los candidatos adecuados [1].

Fuentes

  1. M. Frizzi, L. Ballarini y D. Gaio, “Osteotomía de nivelación de la meseta tibial en gatos: un estudio retrospectivo de 23 casos”, VCOT Open, 2025.
  2. A. Nanda y E. Hans, “Osteotomía de nivelación de la meseta tibial para la rotura del ligamento cruzado craneal en caninos: selección de pacientes y resultados informados”, Medicina veterinaria, 2019.
  3. S. Tinga et al., “Cinemática femorotibial en perros tratados con osteotomía de nivelación de la meseta tibial por insuficiencia del ligamento cruzado craneal: Análisis fluoroscópico in vivo durante la marcha”. Cirugía Veterinaria, 2019.
  4. “20123392770”, año desconocido.
  5. “Resumen 27709223”, Año desconocido.
  6. E. Nam, M. Amano, M. Mochizuki y M. Honnami, “Corrección del fenómeno de desplazamiento del pivote tras una osteotomía de nivelación de la meseta tibial mediante sutura fabellotibial lateral en un perro de raza toy con rotura del ligamento cruzado craneal”, Open Veterinary Journal, 2025.
  7. L. Koch, B. Bockstahler, A. Tichy, C. Peham y E. Schnabl-Feichter, “Comparación de técnicas de estabilización extracapsular utilizando un anclaje óseo absorbible implantado ultrasónicamente (Weldix) después de la rotura del ligamento cruzado craneal en gatos: Un estudio in vitro”, Animals, 2021.
  8. S. Tinga et al., “Cinemática de la articulación femorotibial en nueve perros tratados con estabilización con sutura lateral por rotura completa del ligamento cruzado craneal”. Revista de la Asociación Médica Veterinaria Americana, 2021.
  9. E. Bula y K. Perry, “Avance de la transposición de la tuberosidad tibial para el tratamiento de la rotura concomitante del ligamento cruzado craneal y la luxación rotuliana medial en cuatro rodillas felinas”, informes públicos de la JFMS, 2021.
  10. I. Kwananacha, E. Akaraphutiporn, R. Upariputti, C. Lekchareonsuk y C. Wangdee, “Resultados a corto plazo de la rotura del ligamento cruzado craneal tratada quirúrgicamente con osteotomía de nivelación de la meseta tibial o de forma no quirúrgica en perros de razas pequeñas que pesan menos de 10 kg”, Journal of Veterinary Medical Science, 2024.
  11. EG Bester, G. Zeiler, GG Stoltz, AJ Oberholster y AM Kitshoff, “Influencia del ángulo de la meseta tibial en la rodilla con deficiencia del ligamento cruzado craneal sobre la tensión del ligamento rotuliano: un estudio ex vivo”. American Journal of Veterinary Research, 2025.
  12. M. Shimada, S. Murakami, T. Tanigawa, N. Kanno, Y. Harada y Y. Hara, “Comparación de la posición rotuliana y el brazo de momento entre la osteotomía de nivelación de la meseta tibial y la ostectomía en cuña de cierre craneal: un estudio ex vivo”, Open Veterinary Journal, 2023.
  13. AC Wemmers, M. Charalambous, O. Harms y H. Volk, “Tratamiento quirúrgico de la enfermedad del ligamento cruzado craneal en perros mediante osteotomía de nivelación de la meseta tibial o avance de la tuberosidad tibial: Una revisión sistemática con un enfoque metaanalítico”, Frontiers in Veterinary Science, 2022.

1 de febrero de 2026

autor

Veterinaria Susanne Arndt

La veterinaria Susanne Arndt es la accionista mayoritaria y directora médica del grupo doc4pets. Estudió veterinaria en la Universidad de Leipzig y posteriormente adquirió una amplia experiencia clínica, incluyendo seis años como veterinaria adjunta en la clínica de animales pequeños del Dr. Thomas Graf (Colonia) y un año ayudando a establecer y expandir un departamento de animales pequeños en el Centro de Salud Animal de Lahr. Desde 2013, es propietaria de clínicas de animales pequeños en Karlsbad-Ittersbach y Karlsbad-Langensteinbach. Actualmente, es responsable de la dirección médica del grupo, que incluye clínicas de animales pequeños en Karlsruhe, Idar-Oberstein y Appenweier, así como clínicas en Malsch y Karlsbad. Actualmente, continúa su desarrollo profesional, incluyendo un Máster en Ciencias de los Pequeños Animales, y es miembro de la Sociedad Médica Veterinaria Alemana (DVG).

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Y Resumen 20123392770 aquí.

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