Extrusión discal toracolumbar aguda: posibilidades de éxito del tratamiento conservador

Inspirado por Erin Y. Akin, DVM, DACVIM (Neurología), neuróloga suplente, Woodstock, Georgia


¿Qué es una extrusión de disco toracolumbar?

La columna vertebral de un perro consta de muchas vértebras individuales separadas por discos intervertebrales. Estos discos actúan como amortiguadores y permiten el movimiento. En la extrusión discal toracolumbar, el material gelatinoso interno de un disco intervertebral sobresale a través de la membrana externa y presiona la médula espinal. Esto puede provocar dolor, parálisis y, en casos graves, pérdida de la capacidad para caminar.

Esta afección es común en ciertas razas de perros, como los perros salchicha, que tienen predisposición genética a sufrir problemas de disco intervertebral. Los síntomas pueden aparecer repentinamente y van desde dolor de espalda hasta parálisis completa de las patas traseras.

Extrusión aguda del disco toracolumbar
Extrusión aguda del disco toracolumbar 2

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¿Cómo se diagnostica una extrusión de disco toracolumbar?

El diagnóstico comienza con un examen clínico exhaustivo realizado por el veterinario. Este incluye la evaluación de la marcha, los reflejos y la percepción del dolor. Los pasos diagnósticos importantes son:

  1. Examen neurológico: Esto implica examinar las regiones corporales afectadas para limitar la ubicación del daño en la médula espinal.
  2. Imágenes de rayos X: Estos pueden proporcionar pistas sobre cambios en la columna vertebral, pero no muestran los discos intervertebrales en sí.
  3. Resonancia magnética (IRM): El mejor método para diagnosticar con precisión las extrusiones discales. Permite determinar si la médula espinal está comprimida por el material discal extruido y con qué intensidad.
  4. TC (tomografía computarizada): Una alternativa a la resonancia magnética, especialmente cuando se planea una cirugía.
  5. Mielografía: Una técnica especial de rayos X en la que se inyecta un medio de contraste en el canal espinal para visualizar las constricciones. Sin embargo, hoy en día, se ha sustituido principalmente por resonancias magnéticas o tomografías computarizadas.

Un diagnóstico rápido es importante porque el pronóstico depende en gran medida de qué tan temprano se inicie el tratamiento.


Resultados del estudio sobre el tratamiento conservador

Kahn S, Jeffery ND, Freeman P. Recuperación de la deambulación en perros pequeños no braquicefálicos después del tratamiento conservador de la extrusión aguda del disco toracolumbar. J Vet Interno Med. 2024;38(5):2603-2611. doi:10.1111/jvim.17149

La mielopatía toracolumbar aguda por extrusión de disco intervertebral (EDI) es una causa común de déficit neurológico en perros. Esta afección causa una combinación de lesiones contusas y compresivas en la médula espinal, lo que puede provocar dolor de espalda, paraparesia, paraplejía, pérdida de la percepción profunda del dolor (PDP), incontinencia urinaria y otros síntomas neurológicos.<sup>1,2</sup>

El tratamiento consiste en una terapia conservadora o una descompresión quirúrgica de la médula espinal (generalmente mediante hemilaminectomía).3 La cirugía suele considerarse más prometedora para los perros no ambulatorios, independientemente de si hay DPP presente.3 Sin embargo, un análisis sistemático mostró que hasta el 86 % de los perros no ambulatorios con DPP podrían recuperar la capacidad ambulatoria sin cirugía.4

Diseño del estudio: Extrusión aguda del disco toracolumbar

Este estudio prospectivo examinó a 72 perros no ambulatorios con IDE toracolumbar aguda con respecto a su potencial de recuperación con terapia conservadora durante 12 semanas.

  • Todos los perros pesaban menos de 15 kg y no eran braquicéfalos, siendo los perros salchicha la raza más común.
  • 67 perros recibieron un diagnóstico confirmado mediante resonancia magnética.
  • El tratamiento conservador incluyó medicación para el dolor, restricción de movimiento (reposo en el establo), medidas de fisioterapia por parte de los propietarios y control de la vejiga.
  • La actividad se incrementó gradualmente y la medicación analgésica se redujo lentamente.

Resultados

  • Perros con DPP conservada (n = 51): 96 pacientes con % recuperaron la capacidad de caminar, en promedio después de 11 días.
  • Perros sin DPP (n = 21): 48 pacientes % recuperaron la capacidad de caminar, en promedio después de 25 días.
  • Resonancia magnética después de 12 semanas (n = 63): Se observó una reducción en la compresión de la médula espinal, pero no se correlacionó directamente con la recuperación de la capacidad de caminar.
  • Complicaciones: Una mayor incidencia de mielomalacia ascendente y descendente que en estudios previos, posiblemente debido a los criterios de inclusión.

Conclusiones

  • Este estudio proporciona evidencia de que los perros pequeños, no ambulatorios, con IDE toracolumbar pueden recuperar su capacidad de caminar en 12 semanas sin intervención quirúrgica.
  • En un estudio previo, se realizó cirugía a perros tras cuatro semanas de terapia conservadora si no se observaba mejoría. Este estudio sugiere que algunos de estos perros habrían recuperado la capacidad de caminar con una terapia conservadora prolongada.
  • Se debe considerar una duración del tratamiento de al menos 12 semanas., especialmente en perros con DPP conservada, ya que las posibilidades de recuperación son altas.
  • La terapia conservadora incluye el manejo del dolor, la relajación muscular, la rehabilitación, la restricción del movimiento (reposo en box), cuidados (por ejemplo, manejo de la vejiga) y otras medidas de apoyo.
  • La estrecha colaboración entre el veterinario de cabecera, el neurólogo y el dueño de la mascota es crucial. La atención puede brindarse mediante llamadas telefónicas, correos electrónicos, exámenes presenciales o videoconsultas.

Implicaciones prácticas

Los resultados de este estudio subrayan que el tratamiento conservador puede ser una alternativa prometedora a la cirugía para muchos perros con extrusión discal toracolumbar. La recuperación sin intervención quirúrgica es particularmente posible en perros pequeños con sensibilidad al dolor profundo conservada.

La decisión entre terapia conservadora y cirugía debe tomarse caso por caso. Factores como la gravedad de los síntomas, el nivel de dolor, la movilidad del perro y la capacidad del dueño para brindar cuidados intensivos en casa son cruciales.

Recomendaciones para dueños de mascotas

Si su perro sufre una extrusión de disco, las siguientes medidas pueden ayudar a favorecer el proceso de curación:

  • Restricción estricta de movimientoSiga las instrucciones del veterinario sobre el reposo en jaula. Aunque sea difícil, el perro solo debe moverse de forma muy controlada durante la fase aguda.
  • Administración de medicamentosSiga estrictamente los medicamentos recetados para el dolor y la inflamación para promover la regeneración de la médula espinal.
  • Manejo de la vejiga y los intestinosSi su perro tiene problemas para orinar de forma independiente, consulte a su veterinario. veterinario Enséñale a vaciar la vejiga. Asegúrate de que pueda defecar con regularidad.
  • Fisioterapia y medidas de apoyoDependiendo del proceso de recuperación, ejercicios específicos, masajes suaves o incluso hidroterapia pueden ayudar a mantener los músculos y mejorar la movilidad.
  • Paciencia y cuidado amorosoLa recuperación puede tardar varias semanas o meses. Mantenga contacto regular con su veterinario y vigile atentamente el estado de su perro.

Enfoques fisioterapéuticos para la rehabilitación

La fisioterapia desempeña un papel crucial en la rehabilitación de perros con extrusión discal toracolumbar. Ayuda a mejorar la movilidad, prevenir la atrofia muscular y favorecer la recuperación del sistema nervioso. Las siguientes intervenciones de fisioterapia pueden formar parte del plan de tratamiento:

  1. Ejercicios de movimiento pasivo: Los movimientos controlados de las extremidades estimulan los músculos sin que el perro tenga que caminar activamente. Esto ayuda a prevenir la rigidez articular y favorece la circulación sanguínea.
  2. Hidroterapia: El ejercicio en el agua, especialmente en una cinta de correr subacuática, permite un entrenamiento que cuida las articulaciones. La resistencia del agua fortalece los músculos, mientras que la flotabilidad reduce la tensión en la columna vertebral.
  3. Masajes y terapia manual: Estas técnicas ayudan a liberar tensión, favorecen la circulación sanguínea y alivian el dolor. Son especialmente valiosas en la fase inicial de rehabilitación.
  4. Estimulación eléctrica (TENS/EMS): Los impulsos eléctricos pueden ayudar a activar los músculos debilitados y reducir el dolor. Esto es especialmente útil para pacientes con control muscular limitado o perdido.
  5. Entrenamiento del equilibrio: Los ejercicios con tablas de equilibrio o cojines de equilibrio mejoran la coordinación y la estabilidad y ayudan al perro a recuperar sus habilidades de movilidad.
  6. Fortalecimiento muscular dirigido: Una vez que el perro progresa, los ejercicios de fuerza específicos pueden ayudar a fortalecer los músculos alrededor de la columna y distribuir mejor la carga.

La fisioterapia debe adaptarse siempre a la condición del perro y realizarse bajo supervisión veterinaria. Los controles regulares del progreso ayudan a optimizar el entrenamiento y a brindar el mejor apoyo posible al perro.

Tratamiento no conservador: Opciones quirúrgicas

En algunos casos, la terapia conservadora es insuficiente, sobre todo si el perro no muestra signos de mejoría a pesar de la atención médica intensiva o si presenta déficits neurológicos graves. La cirugía puede ser la mejor o la única opción en estas situaciones para detener la progresión de la enfermedad y preservar la función de la médula espinal en la medida de lo posible.

1. Indicaciones de cirugía

Se recomienda la intervención quirúrgica si:

  • El perro está completamente paralizado y ya no tiene percepción de dolor profundo (DPP).
  • A pesar del tratamiento conservador no se produce mejoría o los síntomas empeoran.
  • Se producen episodios recurrentes de problemas de disco.
  • En la resonancia magnética o la tomografía computarizada se detectó una compresión grave de la médula espinal.

2. Procedimientos quirúrgicos

El procedimiento quirúrgico más común para tratar una extrusión de disco toracolumbar es la Hemilaminectomía. En este procedimiento, se extrae parte de la vértebra afectada para aliviar la médula espinal comprimida y eliminar el material del disco extruido.

Otros procedimientos pueden incluir:

  • Laminectomía dorsal: Se utiliza cuando se requiere una mayor descompresión.
  • Fenestración: Un procedimiento preventivo en el que se extrae material del disco de las vértebras adyacentes para evitar incidentes futuros.

3. Fase de recuperación y pronóstico

La recuperación postoperatoria puede tardar de varias semanas a meses, dependiendo de la gravedad del daño. Generalmente se recomienda una restricción estricta del movimiento inmediatamente después de la cirugía. La fisioterapia posterior es esencial para recuperar la fuerza muscular y la coordinación. El pronóstico depende de varios factores:

  • Los perros con DPP recuperado tienen muy buenas posibilidades de recuperarse por completo.
  • En perros sin DPP antes de la cirugía, la tasa de éxito es menor, sin embargo, algunos perros pueden volver a caminar a través de una rehabilitación intensiva.
  • Existe el riesgo de una complicación postoperatoria, como la mielomalacia (muerte progresiva del tejido en la médula espinal), pero es poco común.

Mientras que el La terapia conservadora es una opción prometedora. Una opción para muchos perros es una intervención quirúrgica en casos graves A menudo es inevitable. Una decisión temprana de operar puede mejorar el pronóstico, especialmente en animales con compresión medular grave. La elección del mejor método de tratamiento siempre debe realizarse en estrecha consulta con un veterinario experimentado. veterinario o neurólogos para garantizar la mejor calidad de vida posible para el perro.

Resumen gráfico del estudio

Resumen gráfico del estudio

Principales hallazgos:

  • El 96% de los perros con percepción del dolor profundo conservada se recuperó en 12 semanas.
  • El 48% de perros sin percepción de dolor profundo mostró una mejora significativa.
  • La fisioterapia y un cuidado constante son cruciales para la recuperación.
  • Se recomienda cirugía si no se observa mejoría en 4 a 6 semanas.

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre la extrusión aguda del disco toracolumbar

¿Mi perro podrá volver a caminar sin cirugía?

Sí, muchos perros con extrusión discal toracolumbar pueden recuperarse sin cirugía. En particular, los perros que aún presentan una percepción profunda del dolor tienen una alta probabilidad de volver a caminar en 12 semanas. Sin embargo, esto requiere una estricta restricción del ejercicio, manejo del dolor y atención específica por parte de los dueños.

¿Cuánto tiempo dura la recuperación después de una cirugía de disco intervertebral?

El tiempo de recuperación tras la cirugía varía, pero generalmente oscila entre seis semanas y varios meses. Es fundamental un seguimiento constante con fisioterapia y un control estricto del movimiento. El progreso inicial puede ser visible en las dos primeras semanas, pero la recuperación completa puede tardar más.

¿Qué puedo hacer para evitar que mi perro sufra otra hernia discal?

La gestión específica puede ayudar a prevenir incidentes recurrentes:
Evite subir escaleras y saltar.
Usando un arnés en lugar de un collar.
Hacer ejercicio regularmente y que no dañe las articulaciones, como caminar o nadar.
Un peso corporal saludable para minimizar la tensión en la columna.
Fisioterapia para fortalecer los músculos de la espalda.

¿Es realmente necesaria la fisioterapia?

Sí, la fisioterapia puede ser crucial para la recuperación. Los ejercicios específicos fortalecen los músculos, mejoran la coordinación y promueven la circulación sanguínea. La hidroterapia (por ejemplo, en una cinta de correr subacuática) ha demostrado ser particularmente eficaz porque permite movimientos suaves.

¿Cuándo debo decidir hacerme una cirugía?

La cirugía es necesaria si:
El perro no muestra ningún progreso a pesar de la terapia conservadora intensiva.
Se presenta parálisis completa sin percepción de dolor profundo.
Se producen hernias discales repetidas.
El perro tiene un dolor intenso que ya no se puede controlar con medicación.
La decisión siempre debe tomarse en consulta con un neurólogo o un veterinario experimentado para garantizar el mejor tratamiento para el perro.

Resumen Extrusión aguda del disco toracolumbar

La extrusión discal toracolumbar aguda es una afección grave pero tratable. Los perros con extrusión discal toracolumbar aguda pueden recibir tratamiento conservador o quirúrgico, según la gravedad. El tratamiento conservador para la extrusión discal toracolumbar aguda incluye restricción estricta del ejercicio, manejo del dolor y medidas de soporte. En muchos casos, la extrusión discal toracolumbar aguda puede resolverse sin cirugía, especialmente si se preserva la sensibilidad al dolor profundo. Los perros con extrusión discal toracolumbar aguda que no mejoran con el tratamiento conservador pueden recibir tratamiento quirúrgico, por ejemplo, con una hemilaminectomía. El pronóstico de la extrusión discal toracolumbar aguda depende en gran medida del momento del diagnóstico y del tratamiento elegido.

El tratamiento temprano de la extrusión discal toracolumbar aguda mejora significativamente las probabilidades de recuperación. Los dueños de mascotas deben consultar a un veterinario de inmediato si sospechan que su mascota padece una extrusión discal toracolumbar aguda. Esta extrusión puede causar diversos síntomas neurológicos, como parálisis y dolor. Por lo tanto, es fundamental un diagnóstico completo. La extrusión discal toracolumbar aguda es particularmente común en razas pequeñas, especialmente en perros salchicha. El pronóstico de la extrusión discal toracolumbar aguda es mejor cuanto antes se inicie el tratamiento adecuado. Un plan de tratamiento personalizado es crucial para la recuperación tras una extrusión discal toracolumbar aguda.

Mediante fisioterapia constante, los perros con extrusión discal toracolumbar aguda a menudo pueden recuperar la capacidad de caminar. Esta extrusión requiere una estrecha colaboración entre veterinarios, neurólogos y dueños de mascotas. Con paciencia y cuidado, se puede tratar con éxito. La recurrencia de la extrusión discal toracolumbar aguda se puede evitar mediante medidas preventivas como el control de peso y el ejercicio que no afecte las articulaciones. La extrusión discal toracolumbar aguda siempre debe tomarse en serio para prevenir daños a largo plazo.

Los dueños deben estar atentos a los signos de extrusión discal toracolumbar aguda en sus perros y reaccionar con prontitud. Si se diagnostica una extrusión discal toracolumbar aguda, se debe iniciar un tratamiento consistente. Los perros con extrusión discal toracolumbar aguda requieren cuidados intensivos. Un programa de rehabilitación específico puede mejorar significativamente la recuperación tras una extrusión discal toracolumbar aguda. A pesar de las dificultades asociadas con la extrusión discal toracolumbar aguda, muchos perros tienen un buen pronóstico. Los veterinarios recomiendan que los perros con extrusión discal toracolumbar aguda se sometan a revisiones periódicas para supervisar su recuperación.

La extrusión discal toracolumbar aguda es una afección que requiere un conocimiento y compromiso considerables por parte de los dueños de mascotas. Con un manejo cuidadoso, la calidad de vida de un perro con extrusión discal toracolumbar aguda puede mejorar significativamente. En general, la extrusión discal toracolumbar aguda es una afección bien investigada y tratable, que puede controlarse con éxito con la terapia adecuada.

Más información: https://www.mdpi.com/2075-1729/15/1/68


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